Mostrando entradas con la etiqueta enfado. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta enfado. Mostrar todas las entradas

domingo, 16 de septiembre de 2012

SEMANA HORRIBILIS I

Bueno, ya va siendo hora que os hablé de la semana fatídica que tanto os nombro. Puedo afirmar sin ninguna duda, que es de las peores semanas del año.

Para que os hagáis un pequeña idea, os contaré poco a poco algunas partes:

23:40 h: A 20 minutos de finalizar la película que estábamos viendo con Mi Príncipe, saltan los plomos de casa. Los dos nos miramos un poco sorprendidos en el sofá. No llueve, no estamos utilizando nada más que la tele y el digital... Vamos a investigar.

00:15 h: Control de daños. No funciona medio salón: no televisión, no video, no digital, no enchufes. No funciona media cocina: no nevera (desastre total, los congelados), no cafetera (más desastre total, ¿yo sin mi café con leche por la mañana?), no funciona la caldera (¿y cómo nos duchamos sin agua caliente?). No podemos hacer nada hasta mañana.

9:00 h: Con un asqueroso café soluble y con mucho ánimo, empiezan las llamadas. Servicios técnicos: "estamos ocupados, mañana vendremos". ¿Cómo? ¿24 horas sin nada de todo esto? Desastre. Decidimos empezar a hacer pruebas. Viene un amigo. Retiramos la nevera amerciana de dos puertas, que pesa como un elefante. Sacamos todo el hielo. La descongelación se iniciará en pocas horas. Conseguimos conectar la nevera en otro enchufe con... Al menos hemos solucionado un tema. Conectamos las cosas y todo sigue petando... ¡Qué desastre!. Ahora no funciona el teléfono de casa...

12:00 h Parece que la avería venga de algo del salón. Cuando cambiamos de enchufe la tele no saltan los plomos. ¡Aleluya! Pasan 10 minutos y todo vuelve a petar... Volvemos a estar al mismo punto del principio. A las 16 vendrá un electricista. Nuevo hallazgo: no hay gas.

13:00 h: Decidimos hacer una parada. Quiero solucionar temas de trabajo. No funciona internet... ¿Pero bueno, algo más? Cojo mi nuevo Ipad3. Al menos con el 3G podremos hacer alguna cosa. Sorpresa: la pantalla se queda blanca. Sólo me faltaba esto. Ya no tengo ipad.

14:00 h: Decidimos ir a comer alguna cosa fuera. Un menú cualquiera. Encontramos aparcamiento y delante un restaurante un poco cutre pero bueno. Hay un menú de diez euros. De verdad que la comida merece un post a parte. Será el siguiente. Absolutamente surrealista.

16:00 h: Ya estamos en casa. Llega el electricista. Seguimos sin internet, electricidad parcial, gas y sin mi Ipad! Decido ir a la Apple Store mientras hacen pruebas. Tras dos horas, salgo de la tienda con un Ipad nuevo. Ya es algo...

18:00 h: Encontramos el problema: es la electroválvula del gas. Ya tenemos luz, pero habrá que solucionar el tema del gas. Con un arreglo rudimentario con una pinza disponemos de gas. 

19:00 h: Por fin solos. Decido ir a nadar al gimnasio. Cuando llevo 5 piscinas se me rompen las gafas. Sin comentarios. Me voy a casa. 

DECIDIDAMENTE, MEJOR NO MOVERME Y NO TENER INICIATIVA PROPIA HOY.


jueves, 9 de febrero de 2012

COMPRAR ROPA SIN LIBERTAD


Ayer fue un día "no tengo nada que ponerme". Como ya os conté, el día que cuando me levanto pronuncio estas fatídicas palabras, es que la cosa no va bien. A veces son las hormonas, pero ayer, no eran las hormonas...

Pasa lo siguiente: la persona que limpia la casa y se hace cargo de lavar la ropa y plancharla, me está dejando sin ropa. Y eso me desespera... Ayer cogí un jersey nuevo de este año y cuando me lo puse qué paso? ¡Que era del tamaño de la Barbie! Es que no me lo puedo creer... Y llevamos unos días que cada día descubro un desastre.

Le dije a la persona en cuestión: "¿Ves como me queda esta prenda?" a lo que sólo contestó: "Ah... Sí, sí...". Y nada más. ¿Qué tal un "lo siento porque ya es la cuarta prenda que te destrozo en dos semanas"? No, demasiado difícil. Con un "Ah..." ya tenemos bastante. Pues no señor, no me parece nada bien. Y entonces aparece Hulk (yo que me transformo) y me pongo más que histérica. Pero no le dije nada más. Y eso me preocupó. 

He llegado a la conclusión que no le digo nada más porque ya lo dejo como un tema imposible. Y eso sí que le debería preocupar más que un solo "ah...". Total, después de probarme medio armario e ir descubriendo prendas rotas (en total unas 8) las cogí todas y me fui a la cocina. Cogí las tijeras y las corté una por una. 

Y cuando finalicé la reunión de la tarde, me fui a comprar. Y ahí, queridos, compré dos jerséis y una camisa dos tallas más grande. Así cuando me los encoja, serán de mi talla. Porque aunque fuera muy gracioso llevar un jersey con efecto toldo, una no puede ir por el mundo así. Y todavía estoy enfadada. 

Pero insisto: no puedo entenderlo. Tenemos una lavadora de lo más sencilla. Los programas están escritos por tipo de prenda: algodón, seda, lana, sintético, etc. Uno sólo tiene que separar los colores, poner la ropa dentro, modificar si quiere la temperatura y apretar el botón. Pues se ve que no es sencillo. Para no tener disgustos, yo siempre digo: "lava con agua fría". Y cuando hay que poner temperatura por algún motivo, ya lo hago yo. Ni así. 

A parte de comprar las prendas más grandes, cuando estuve en las tiendas decidí que a partir de ahora cuando compre, voy a comprar conjuntos enteros. Sí, será lo mejor. Más o menos ya lo hacía. Compraba pensando en lo que tenía en casa y con qué lo podría combinar. Pero como me estoy quedando sin ropa, y estoy segura que me falta por descubrir algunos desastres más, mis próximas compras serán con conjuntos hechos. Me hace ilusión y todo. 

Eso sí... una o dos tallas más grandes...





miércoles, 8 de junio de 2011

MUY ENFADADA...

Son las 6 de la mañana... Y en lugar de estar durmiendo, estoy escribiendo. 

El motivo no es que haya estado de fiesta hasta esta hora, no. Tampoco es que tenga una reunión importante y quiera estar bien despierta, tampoco. El motivo es claro: no podía dormir.

¿Y por qué no podía dormir? Pues porque un mosquito ha decidido celebrar un festín con mi sangre... Llevo 7 picaduras. De hecho, lo que me ha despertado era el picor... Por favor, tengo que hacer verdaderos esfuerzos para no rascarme... 

Cuando he sido consciente de la masacre, he pensado, tu tápate bien, que así no volverá a picarte. Y me he tapado hasta la nariz. No soporto respirar debajo de las sábanas... Es un tema del aire caliente. ¿Y qué ha hecho el insensato y gulas del mosquito? Pues volver a picarme... ¡EN LA OREJA! 

Es que no me lo puedo creer, dos en el pie, en el tobillo, el la mano, en los brazos y en la oreja... Menuda gozada, eh? Maldito mosquito... Sigo rascándome...

¿Y por qué ha pasado esto? Pues supongo que porque ayer estuvimos con la ventana abierta unos 30 minutitos antes de ir a dormir. Si es que ya lo digo yo... Hay que utilizar el aire acondicionado, que para alguna cosa está... Tanta evolución y inventos para acabar abriendo la maldita ventana y que me machaquen los mosquitos. Sigo rascándome, ahora en la oreja...

El tema es que SÓLO me pican a mi... Sí, es como algo personal, supongo... Deben saber que odio a los insectos y es su manera de vengarse. ¿Pero por qué me pican a mi? Soy un antimosquitos andante... Si estoy yo, nadie sufre por los mosquitos... Es una maldición... Y nada de sangre dulce... Eso no me lo trago...

Sigo enfadada. Y sigo rascándome... Consejo: no abráis las ventanas, están ahí fuera, esperando... Buscaré soluciones mil... Esto no me vuelve a suceder.


miércoles, 13 de abril de 2011

EL CHAFAFINALES



¡Cuántas ganas tenía de ver ESA película! (Y no importa el título de la película). 

El tema es: empiezas a ver una película. En el grupo en el que estás hay uno que a los cinco minutos de pronto dice: "Ah! Yo ya la he visto. Está muy bien." Asegura que no le importa volver a verla, que le apetece como si no la hubiera visto. 

Así que empieza la peli. Y de pronto antes de que venga un momento clave dice: "Ya veréis ahora, ya veréis...". ¡Idiota! ¡Ya has matado toda la intriga del momento! ¿Es que no ves que te has cargado la escena? Un pobre director y todo un equipo haciendo su trabajo y metiendo al espectador en situación, y vas tu, y te lo cargas en un segundo...

No dices nada. Palomita a la boca...

Sigue la película. Otra escena. "¡Ahora veréis como se pone de furioso!" Otra vez. Y dale... ¿No puedes estar calladito? Tienes que ir chafando toda la película... Palomitas a la boca y relájate Pija... Paciencia... No será tan tonto de desvelar más cosas... Palomita a la boca...

Va pasando la película. De pronto se ríe. No entendemos nada... Claro, nos lo miramos... "Es que ahora viene un trozo muy gracioso..." Otra vez, la destrucción sin aviso previo. Palomita a la boca... 

Llega casi al final. Me esta constando un poco la película porque no me saco de la cabeza que el idiota este no me la ha dejado ver... Y entonces, sin problema alguno suelta: "Ahora es la clave de la peli, no os perdáis este trozo. Mirad qué dice este tío..." Y ya no aguanto más...

- Nos hemos perdido este trozo y toda la película. Nos lo hemos perdido en el momento que has abierto  la boca... Puedes decirme ya el final de la peli? No, no hace falta, porque ya lo hemos adivinado con tus comentarios...
- No hay para tanto, sólo hacia unos comentarios...
- Pues guarda los comentarios. Ahora ya no tiene ninguna gracia. Ya sabemos quién es el asesino, la clave y todo... 

Palomita a la boca... ¿Por qué no se pueden aguantar cuando ya han visto la película? Ya sabemos que la entendiste, no hace falta que lo demuestres... Y si no te sabes callar lo dices y la cambiamos...

Palomita a la boca...


viernes, 1 de abril de 2011

LOS MALOS DE LA PELÍCULA



Hoy escribo enfadada. Enfadada porque hay un individuo que se dedica a fastidiar sin parar.

Seguro que en alguna ocasión también os ha pasado. ¿Por qué hay gente tan mala y aburrida? Me parece mentira que una persona pueda ser tan mala, patética, corta,...

Al final resultará que Disney tiene razón. En todas las historias de Disney encontramos un villano. Son los malos... y en las películas también hay un malo. ¿Por qué? Porque representa que sino la historia no tiene interés, no tiene ningún morbo. 

¿Será que nos gusta tener un malo? Pues francamente, a mi no. Yo no quiero estar en una película, yo sólo quiero estar tranquilita. No necesito un villano en la historia de mi vida. Pero de vez en cuando aparece un/a asqueroso/a de estos rondando por nuestras historias. ¿Debe ser que tienen una vida poco interesante? ¿Falta de trabajo? ¿Aburrimiento?

Hay villanos y villanos, pero siempre hay uno. Y en la vida real, no tienen varitas mágicas, ni espejitos que hablan. En la vida real lo que hacen es mal meter. Poner cizaña, básicamente. Y la respuesta para entender el por qué lo hacen acostumbra a ser la misma: es envidia.

A mi me sigue costando entender que la envidia haga que alguien empiece a hablar mal de una persona o inventarse historias. A veces incluso no lo veo. Pero al final, no ves una explicación clara y acabas claudicando a la idea de la envidia.

Sigo enfadada. Muy enfadada. Pues te digo una cosa villano asqueroso: si tu quieres jugar a las pelis, vamos a hacerlo. Yo también tengo mis maneras y seguro que aparece una espada mágica para combatir. Así que te aviso de antemano que vas a perder, porque en las películas los buenos siempre ganan.

Te aguantas, te has equivocado al escoger el papel.

domingo, 16 de enero de 2011

MIS NO-BOTAS... CAPÍTULO III

¡EXIGO MIS DERECHOS!

Me gustaría poder cerrar finalmente el tema de las botas, pero por desgracia, no es así... Os cuento:

El día 4 de enero decidí llamar a la tienda para aveiguar que pasaba con mis botas. Bueno, me descuelga una señorita que cuando le cuento mi problema me dice "que ella no sabe de que va, y que llame por la tarde." Cuando le digo, "por favor, pásele el recado a su compañera y que me llame", me contesta "oiga yo ahora tengo mucho trabajo o sea que ya sabe si quiere llame por la tarde, y si no, pues no."

En ese momento se me disparan los pelos... Pero bueno, ¡cómo me está hablando esa señora! Le digo que no me hable así, que yo sólo estoy pidiendo que me den una explicación de unas botas que son MÍAS y que hace más de un mes que tienen. Y ella me contesta "oiga, ya le he dicho que yo tengo mucho trabajo, así que qué quiere que le diga... Llame más tarde. Adiós." Y me cuelga....

Indignada, llamo a la otra tienda que hay en la misma ciudad. Pido por la encargada, el o la jefa, lo que sea, pero que ya que allí no quieren hablar conmigo, por favor que alguien me escuche y me cuente alguna cosa. La chica me dice que si quiero, se lo cuente y que ella se lo comunicará a la jefa. Se lo cuento. No me da ninguna respuesta/solución (me lo imaginaba).

Cinco días más tarde, me presento en la tienda. La tienda llena (mejor, cuanto más se abochornen mejor), y espero a que me atienda la señora que me cogió las botas. Cuando queda libre me mira y me dice: "tu eres la de las botas." Se va sin decirme nada más. Oiga, no le han enseñado a decir buenos días? Tantos años y esfuerzos de escolarización y de los padres para que no sepa ni decir: Buenos días? Que pena, cuanto dinero derrochado...

Vuelve, me da una bolsa: "Toma". Y yo le pregunto: "Están cosidas?" "Sí, ya están". Bueno y entonces le digo que muy amable por su eficiente gestión y por lo bien que tratan a sus clientes en la tienda. Y ella me dice "Oiga yo perdí el teléfono de usted, que quiere que le diga." Es que aún no me creo las respuestas... 

Pues quiero que me diga: "Siento mucho que haya tenido que esperar tanto, perdí su teléfono y por eso no la he llamado. Y el zapatero tardó mucho." Invéntate alguna excusa mujer! Pero queda bien y no me des motivos para seguir hablando. Es que me provocan...

Salgo fuera. Miro las botas. Pongo la mano dentro. Empiezan a descoserse (?¿?¿?¿?). Vuelvo a entrar. Ella me ve y me evita. Pero no lo puede remediar. Cuando me mira le doy las botas y le digo: "Tírelas a la basura. Esto está mal cosido." y la mujer resopla, coge mis botas y las deja en la mini papelera que tiene detrás del mostrador.

Y entonces la pincho: "¿No me va a decir nada?" "que quiere que le diga, ahora tengo mucho trabajo, no puedo atenderla. Déjeme su teléfono y ya le diré algo" "Mi teléfono? Otra vez? Bueno, va le voy a dar mi teléfono por tercera vez." Y se lo doy, y finalmente le digo: "Señora, no me hable en ese tono, porque quién ha tenido un bien de mi propiedad custodiado durante más de un mes y medio sin decirme nada a pesar de que yo me he puesto en contacto con ustedes tres veces, es usted. La que debe estar enfadada soy yo, no usted. Usted trabaja aquí, y usted es parte responsable de lo que pasa con lo que vende". Ella solo dice "Yo estoy en el medio, que quiere que le diga." Y obviamente, yo le respondí: "No me importa si está en el medio o detrás, usted está aquí de cara al público y usted debe hacer frente a una serie de problemas. Si no sabe hacer su trabajo, no se preocupe que ya se lo comunicaré a su jefa."

Y me fui. Y espero su llamada. Pero no llamará. Por eso, en unos días volveré a ir. Me han hecho perder el tiempo y el dinero y me han mentido en su producto. No quiero que ellos salgan vencedores de esta guerra. No pueden tratar así al cliente. 

Las botas ya me importan muy poco, lo Reyes Magos me han traído unas más bonitas, más calentitas y más todo. Pero no me da la gana renunciar a esto por la actitud que han tenido.

Por cierto, en el próximo post sobre las botas (y será el último), revelaré el nombre y la dirección de la tienda... No compréis allí zapatos, a no ser que tengáis ganas de follones...

domingo, 26 de diciembre de 2010

MIS NO-BOTAS... CAPÍTULO II


Tal como os prometí, os voy a seguir contando la historia acerca de las botas. Fui a la tienda. Le expliqué el problema y como era de suponer curiosamente su respuesta fue pues es raro, deben estar mal cosidas.

Le explico que yo no juego a fútbol ni hago puntadas ni cosas raras Ella me dice (tras un suspiro): déjame tu nombre. Se lo doy, faltaba más Y entonces me dice: llámame la semana próxima y te diré alguna cosa.

Me la quedo mirando, consternada: Oiga, ¿no cree que si el problema es de su producto debe ser usted quien llame al cliente? ¡Por favor! ¿No es el ABC del trato con el cliente? No hace falta tener un máster en comercio y márketing para ver eso

Pasa una semana. Sin noticias. Pasan otros tres días. Sin noticias. Paso por delante de la tienda con un poco de tiempo y me decido a entrar. Le vuelvo a recordar quien soy y cuál era el problema. Ella, con cara de hay que pesadez de asunto me comenta que ha llevado las botas a coser, que cuando lleguen me llamará.

Conclusión:
1.  Se cree que soy idiota.
2.   Ya me puedo ir despidiendo de las botas.
3.   No hay quien se lo crea. Le costaría más cara la mano de obra que lo que valían las botas en sí.

Solución? Ella espera que por cansancio me olvide del tema. Yo he decidido no olvidarme del tema. No me da la gana. Sólo por como lo han llevado, no lo quiero dejar. No pido nada que no sea justo. He pagado unas botas. Y quiero unas botas.

Por eso, el expediente de las botas no puede finalizar aquí. Así que una vez más, os tengo que decir, que os seguiré contando cómo acaba el caso de las botas.

lunes, 6 de diciembre de 2010

LO BARATO SALE CARO (MIS NO-BOTAS I)



¡A Dios pongo por testigo que nunca más volveré a comprarme unas botas baratas; a Dios pongo por testigo que no lo haré, aunque me guste el diseño, que frenaré mi instinto comprador compulsivo!

Sí… Igual que Vivienne Leigh en su fantástica actuación en el legendario discurso de la película Lo que el viento se llevó. Igual de desesperada me he sentido al ver que las botas que había comprado hace 2 semanas en una tiendecita de barrio, mostraban mi dedo del pie.

Arg! Se acabó, nunca más. Ahora tendré que comprarme otras (mira que pena…) y el precio total de las botas será el que encuentre más lo que me costaron estas, aunque fue una ganga, quien se hubiera resistido….

Ya me entro un poco la desconfianza en las botas cuando un día que llovió se me mojaron todos los calcetines… No era una buena señal. Qué desastre!

No más tiendecitas de barrio, no más inventos ni pruebas… Hay un mínimo y de ahí no pienso bajar. Sí es que lo sabía… no hay gangas, hay cosas que cuestan menos y son peores. Punto. Y el que no lo quiera ver, que me diga si el jamón ibérico de bellota es igual que el del supermercado. ¿A que no? Pues eso, me he comprado unas botas en el super y ahora pienso comprarme unas en la sección delicatessen, como buena gourmet que soy.

Estoy muy enfadada con el fabricante. De hecho, pienso ir a contarle mi problema a la tiendecita en cuestión… no pueden vender zapatos con estos resultados. Os contaré qué me cuentan, aunque ya os lo avanzo: “ay, que raro, nadie se me ha quejado de las botas y se las han llevado muchas personas… que mal me sabe”.

Y yo le diré: oiga, yo no juego al fútbol con estas botas… Yo ando, nada más. ¡Ah! I que sepa que entra agua cuando llueve.

Ya lo veréis…