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jueves, 30 de junio de 2011

EL TERROR DEL AÑO: LAS VACACIONES YA ESTÁN AQUÍ (capítulo I)

Y digo el terror para unos cuantos. Ahora llega el momento más duro de pasar para unos cuantos colectivos. 

El primer colectivo afectado son los padres: aunque el 22 de junio es el día más feliz de los niños porque se ha acabado el colegio, los padres lamentan que eso suceda. ¿Dónde van a dejar a los niños? La solución son los abuelos o los benditos cursillos de verano. Pero eso es sólo el inicio... les quedan 81 largos días hasta el 12 de setiembre... 

Ayer mismo pude comprobar ese drama. Pronto nos vamos de viaje así que decidí ir a comprar una série de cosas que nos faltan. Me fui a un centro comercial. La verdad es que no pensé que ya estábamos en vacaciones escolares... Cuando llegué allí, aluciné. Me quedé más que sorprendida de la cantidad de gente que había. Y claro, la gente ya ha cobrado, así que estaban dispuestos a gastar. Eso significa colas. Las mamás mirando ropa, con los niños revoloteando por ahí, tirados por el suelo, tocándolo todo... Per bueno, ¿esto que es?

No son niños, son animalejos. No se puede dejar que el niño haga estas cosas. Ya sabemos que son niños, que juegan que no estarán a tu lado sin moverse, pero de ahí a tirarse por el suelo, dar golpes, y correr por la tienda... Y las madres pasaban. Les daba igual... ¿Cómo consiguen no alterarse? ¿Como pueden seguir haciendo su actividad sin mas? A lo mejor es una capacidad que se te autoinstala cuando tienes niños moviditos...

Y al final vienen los gritos. "¡Estate quieto ya!". Y el niño, que pasa de todo (¿de quién lo habrá aprendido?), sigue corriendo y chillando lo que le apetece. Se pueden ver situaciones similares en cada esquina. Y se puede notar en la cara de los padres el agobio de no poder estar pasando esos momentos con normalidad. Pobres niños, pobres padres. 

Ahora no se vayan a pensar ustedes que odio a los niños, al contrario, me encantan. Pero sencillamente no entiendo que toleren esos comportamientos a sus hijos. Mi madre no me dejaba tirarme por el suelo ni hacer esas actitudes... Así vamos, luego, estos pequeños dictadores crecen y se convierten en una cosa muy diferente...

También se observa esta situación en la playa. Es divertidísimo. Una se queda estirada tomando el sol y tiene teatro a su alrededor. Ve como las familias se plantean cosas, como los niños se enfadan,... Es todo un circo. ¿No lo habéis observado nunca? Pues llega el teatro del verano; estad atentos que es gratis y muy educativo.

A mi, personalemente me alegra que empiezen las vacaciones. Tengo ganas de sol y de playa. Que por cierto, todavía no he ido a la playa y me muero de ganasssss... Pero no es solo eso, son las fiestas, las noches agradables con amigos, la ropa,... Y es la ciudad medio vacía, sin los problemas de los autocares escolares, ni las mamis recogiendo a los niños en doble fila (para no andar demasiado...). 

¡FELIZ VACACIONES A TODOS!


viernes, 1 de abril de 2011

LOS MALOS DE LA PELÍCULA



Hoy escribo enfadada. Enfadada porque hay un individuo que se dedica a fastidiar sin parar.

Seguro que en alguna ocasión también os ha pasado. ¿Por qué hay gente tan mala y aburrida? Me parece mentira que una persona pueda ser tan mala, patética, corta,...

Al final resultará que Disney tiene razón. En todas las historias de Disney encontramos un villano. Son los malos... y en las películas también hay un malo. ¿Por qué? Porque representa que sino la historia no tiene interés, no tiene ningún morbo. 

¿Será que nos gusta tener un malo? Pues francamente, a mi no. Yo no quiero estar en una película, yo sólo quiero estar tranquilita. No necesito un villano en la historia de mi vida. Pero de vez en cuando aparece un/a asqueroso/a de estos rondando por nuestras historias. ¿Debe ser que tienen una vida poco interesante? ¿Falta de trabajo? ¿Aburrimiento?

Hay villanos y villanos, pero siempre hay uno. Y en la vida real, no tienen varitas mágicas, ni espejitos que hablan. En la vida real lo que hacen es mal meter. Poner cizaña, básicamente. Y la respuesta para entender el por qué lo hacen acostumbra a ser la misma: es envidia.

A mi me sigue costando entender que la envidia haga que alguien empiece a hablar mal de una persona o inventarse historias. A veces incluso no lo veo. Pero al final, no ves una explicación clara y acabas claudicando a la idea de la envidia.

Sigo enfadada. Muy enfadada. Pues te digo una cosa villano asqueroso: si tu quieres jugar a las pelis, vamos a hacerlo. Yo también tengo mis maneras y seguro que aparece una espada mágica para combatir. Así que te aviso de antemano que vas a perder, porque en las películas los buenos siempre ganan.

Te aguantas, te has equivocado al escoger el papel.

lunes, 28 de marzo de 2011

Comportamientos



Situación: primera hora de la mañana. Consulta de un médico. Sala de espera: un matrimonio encantador de la tercera edad, un matrimonio con una niña de unos 4 años, una madre con su hija de unos 5 años, un matrimonio con un niño de 7 años, un hombre y servidora.

Me siento preferentemente, como hacemos todos, dónde vemos que al menos quedan un par de sillas vacías, para no incomodar ni molestar. Abro mi bolso y cojo mi Iphone para hacer un repaso a alguna de las aplicaciones para matar la espera.

Me distraigo con la fantástica intervención de la niña de 4 años que les pregunta a sus padres: ¿Cuándo lleguemos a casa podré jugar? y su padre les responde: "No." Y la niña, repito, encantadora le pregunta que por qué no y insiste aunque sus padres ya le han dicho que era una broma, que claro que podrá jugar, pero ella muy preocupada sigue argumentando a favor de poder jugar un rato.

Sigo mirando mi Iphone... ¡Uy! Un golpe en mi espalda... qué raro, detrás mío sólo hay pared... Me giro, la otra niña se está dedicando a pasar por detrás de los asientos a riesgo de engancharse el cuello que le queda a la altura del final del respaldo. Me reincorporo, a ver si a la pobre niña le pasa algo. Su madre se percata, pero está hablando por teléfono y sencillamente le dice: "Cariño, no pases por ahí." Pero la conversación telefónica le resulta más interesante o más urgente aunque a juzgar por las risas y el tono, no es algo de importancia. La niña dale que te pego con pasar y volver a pasar.

Me empieza a temblar el ojo izquierdo... ¿Es que no pueden enseñar a sus hijos a estar quietecitos? O al menos a no pasar por detrás de las sillas. ¡Es peligroso, es que se puede hacer daño! Y aún quedaré yo como una insensible versus a los niños... Ni hablar, no estoy de acuerdo. Me gustan los niños, me encantan. Me gusta desmadrarme con ellos, pero hay cosas que no tocan. Esta madre, debería de observar con atención lo que hace su hija. Primero porque podría hacerse daño, y segundo porque molesta a la gente.

La prueba está en que esa encantadora pareja de ancianos que estaban ahí, cuando se levantaron porque los llamó el médico, fueron literalmente atropellados por la niñita asesina que seguía corriendo sin control.

Pero lo más sorprendente del tema, es el padre que está con su hijo. El niño se comporta perfectamente. Está tranquilo. Pero el padre está histérico. No para de mover su pierna, y como yo estoy a su lado, me veo zarandeada sin descanso por el interminable movimiento de su padre. Que pesadez por favor, que tio tan cansino. Lo miro, no se da cuenta. Pasa un rato. Me digo: ya parará. No para.

"Quieres para de una vez de moverte? Nos estás moviendo a todos! ¿¿¿No te das cuenta??? Me estás poniedo histérica." Eso lo pensé, pero no lo dije...

Me levanto y me cambio de sitio. ¿Cómo puede ser que el padre sea peor que el hijo? No siempre uno aprende de sus padres, a veces los padres deberían aprender de sus hijos... Y situaciones de estas veo cada día. Es como cuando al cruzar la calle los adultos con el carrito del niño asoman su cabeza con el carrito del niño delante, es decir, sacan el carro del niño primero. ¿Entonces qué miran? Si sacan el carro primero, si viene un coche se lo llevará por delante! 

De verdad que hay cosas que no entiendo...