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miércoles, 13 de abril de 2011

EL CHAFAFINALES



¡Cuántas ganas tenía de ver ESA película! (Y no importa el título de la película). 

El tema es: empiezas a ver una película. En el grupo en el que estás hay uno que a los cinco minutos de pronto dice: "Ah! Yo ya la he visto. Está muy bien." Asegura que no le importa volver a verla, que le apetece como si no la hubiera visto. 

Así que empieza la peli. Y de pronto antes de que venga un momento clave dice: "Ya veréis ahora, ya veréis...". ¡Idiota! ¡Ya has matado toda la intriga del momento! ¿Es que no ves que te has cargado la escena? Un pobre director y todo un equipo haciendo su trabajo y metiendo al espectador en situación, y vas tu, y te lo cargas en un segundo...

No dices nada. Palomita a la boca...

Sigue la película. Otra escena. "¡Ahora veréis como se pone de furioso!" Otra vez. Y dale... ¿No puedes estar calladito? Tienes que ir chafando toda la película... Palomitas a la boca y relájate Pija... Paciencia... No será tan tonto de desvelar más cosas... Palomita a la boca...

Va pasando la película. De pronto se ríe. No entendemos nada... Claro, nos lo miramos... "Es que ahora viene un trozo muy gracioso..." Otra vez, la destrucción sin aviso previo. Palomita a la boca... 

Llega casi al final. Me esta constando un poco la película porque no me saco de la cabeza que el idiota este no me la ha dejado ver... Y entonces, sin problema alguno suelta: "Ahora es la clave de la peli, no os perdáis este trozo. Mirad qué dice este tío..." Y ya no aguanto más...

- Nos hemos perdido este trozo y toda la película. Nos lo hemos perdido en el momento que has abierto  la boca... Puedes decirme ya el final de la peli? No, no hace falta, porque ya lo hemos adivinado con tus comentarios...
- No hay para tanto, sólo hacia unos comentarios...
- Pues guarda los comentarios. Ahora ya no tiene ninguna gracia. Ya sabemos quién es el asesino, la clave y todo... 

Palomita a la boca... ¿Por qué no se pueden aguantar cuando ya han visto la película? Ya sabemos que la entendiste, no hace falta que lo demuestres... Y si no te sabes callar lo dices y la cambiamos...

Palomita a la boca...


miércoles, 9 de marzo de 2011

APÁRTATE UN POQUITO... ¿Y POR QUÉ TOCAS?

La semana pasada nos encontramos por la calle con unos amigos que hacía tiempo que no veíamos. Tuvimos una alegría, nos saludamos, nos preguntamos qué tal la vida, dijimos aquello de "tenemos que ir a cenar algún día" y esas cosas. El caso es que él, tiene una manía que me pone de los nervios: cuando te habla se acerca mucho a tu cara.

Es una actitud que me pone muy nerviosa. Hay una serie de personas que cuando te hablan se te acercan como si te fueran a morder. Y te van hablando, y hablando. Supongo que no se dan cuenta. Pero el hombre me iba hablando y yo iba retrocediendo poco a poco. Así como quién no quiere la cosa hacia un pasito atrás. Luego cambié de postura buscando algo en el bolso, etc. Cualquier excusa porque me pongo nerviosa con su proximidad. 

Es que no lo puedo evitar. Se ponen a dos dedos de tu cara y siguen hablando. Y tu, en lugar de atender a la conversación, estás más pendiente de alejarte. Y claro, me estresan... Tampoco hay una distancia exacta a la que uno deba estar, pero ese complejo de perro yo no lo soporto. Es como si necesitaran acercar los hocicos para oler...

Os lo tomaréis a cachondeo, pero incluso un día, con una de de estas persona que te hablan a dos dedos me pasó un accidente. Yo iba retrocediendo poco a poco, y él venga a acercarse. Evidentemente, cuando llevas 10 minutos hablando, la posición inicial queda un poco lejos. No tuve en cuenta lo que había atrás: había una escalón. Y cómo si de un precipicio se tratara me caí. A parte de hacer el ridículo en medio de la calle, encima tienes que excusarte como si fueras una torpe cuando en realidad lo que pasa es que por su culpa me he visto obligada a caerme... Ahora antes de moverme miro a mi alrededor, porque podría pasar algo peor que caerme de un escalón...

Luego está el tocón. Aquella persona que te va tocando cuando hablas. ¡Uf! Qué pesadez... Una mano en el hombro, luego en el brazo, un golpecito... Vale, ya lo sé, buscan complicidad en sus frases o en su discurso. Oye, ¿no pueden buscar esa complicidad con una palabra? Tanto golpecito (que acostumbra a ser en el mismo sitio) al final acabas con un moretón o con la zona enrojecida. 

Los tengo fichados y cuando vamos a una cena o una comida procuro no sentarme al lado. Al final tendré que coger un escudo a ver si lo entienden. O podría fabricar un sistema para que tenga una pequeña descarga cuando te toca. Así al final no te tocan porque saben que se electrocutan... 

Pero hablando en serio, no sé cómo hacer para que no se acerquen a dos centímetros de mi cara o para que  no me den golpecitos. No he encontrado la solución... ¿Alguien me puede dar un remedio por favor?