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sábado, 6 de octubre de 2012

IKEA: VENDER A CUALQUIER PRECIO

Para los que no lo sabéis, IKEA ha abierto tienda en Arabia Saudí. No sé yo si les va a gustar mucho el tema nórdico; pero está claro que renovar los muebles de la casa a tan bajo precio, seduce a cualquiera por lo que no dudo que IKEA triunfe también allí.

Supongo que la tienda física será similar (si no igual) a las de aquí. Ese azul combinado con el amarillo para llamar bien la atención, ese circuito largo que nos seduce a comprar y muestras de escenas de "casas perfectas" sin desorden a derecha e izquierda. 

El tema és el siguiente: Ikea ha lanzado el catálogo en 27 lenguas para 38 países dónde tiene tiendas. Pero esta vez ha decidido adaptar las imágenes en uno de los países: Arabia Saudí. No es difícil adivinar por qué: IKEA ha pensado (correctamente) que si incluía las mujeres en su catálogo no vendería porque allí se vería como algo muy malo, ¿cómo pueden poner a mujeres cenando juntas riendo y con la cara destapada? 

Así que la marca sueca ha decidido ser como ellos: cambiar las mujeres por dinero. Es igual que aquello que dicen "cambie a su mujer por camellos". Pues en esta ocasión ha sido: elimine a las mujeres por dinero. Como podéis observar en las imágenes hay ciertos cambios bastante perceptibles:




No veo yo a los padres de ese país cuidando a los niños de esa manera, la escena ya es surrealista en si... Obviamente, una vez el mundo se ha escandalizado, han dicho que lo sienten mucho y que en un futuro no lo volverán a hacer (sin quedar claro si retirarán los catálogos), que no irán en contra de la filosofía de la empresa nunca más. ¿Perdón? Pero qué clase de imbécil les ha dicho que digan esto? La disculpa era obligada. Pero lo de la filosofía de la empresa no se lo traga nadie: sabían que no venderían y se han vendido ellos. 

Pero el tema ha suscitado un escándalo medio y eso no tiene perdón. Pero eso es toda la humanidad. Es un escándalo pero menor. Si en lugar de ser el tema de que no aparecieran mujeres hubieran mostrado una casa con cuadros y pósters con apología al nazismo (por ejemplo) o con mensajes racistas la cosa hubiera sido mucho peor. ¿No es igual de triste? ¿Pues por qué no se trata igual? 

El mundo pide disculpas por dibujos dónde se ríen de un Dios y se convierte en un tema de estado. Si se degrada a las mujeres el tema no tiene la misma importancia. No es solo la cultura saudí la que está atrasada, el mundo entero debería hacer una revisión de sus valores y prioridades...

De momento estoy enfadada con IKEA, así que no pienso ir allí durante una temporada. Hay muchos comercios que se han puesto las pilas y ofrecen mobiliario bonito a buen precio. 


jueves, 21 de julio de 2011

MÁS VERDADES SOBRE LOS HOMBRES

Como veo que os gustó mucho el post sobre 10 verdades sobre los hombres, voy a hacer otra pequeña reflexión acerca de este género del ser humano. Esta vez abordaré una pregunta que me da vueltas por la cabeza:

¿Por qué a los hombres les incomoda tanto hablar de ciertos temas? 

No estoy refiriéndome a un tema en concreto, estoy hablando de un tipo de conversaciones. No entiendo por qué hay ciertos temas que los dejan fuera de juego. Con lo prácticos y valientes que son (en teoría), no tendrían por qué agobiarse y poner esa cara de "qué pesadez" o de póker. Así que he elaborado una lista de temas que los hombres no quieren ni tocar:

1. Organización: Lo temas organizativos les superan. No les cuentes que "tenemos que sentarnos a hablar de tal cosa", porque empiezan a sentir que se agobian de mala manera. Pues ya me dirás... Ellos son más frescos, planes a poco terminio (a no ser que se trate de temas laborales, deportivos o automóviles). Organizar vacaciones, mudanzas, armarios o cenas no les gusta demasiado. 

2. Su pene: Los hombres no quieren hablar de su pene. A no ser que sea para decirles lo grande, bonito y magnífico que es. Tocar el tema del pene es entrar en una tierra peligrosa y hostil que puede tener muchas consecuencias... 

3. Sentimientos: Una cosa es que a ellos les apetezca y saquen el tema. Pero si se pretende hablar de sentimientos en un momento determinado, por cualquier razón, no les va a gustar mucho. Eso no es para hablarlo en una cena. 

4. Ropa: Aunque sea un mito, es una realidad. Eso de hablar durante 30 minutos de tendencias, marcas, tiendas y estilos no les va (por lo general, todo es por lo general). Pero nada de nada. Entonces resulta que somos unas pesadas, unas histéricas de la moda, unas manirrotas, etc. Pero si podemos estar 30 minutos hablando de coches, motores y modelos. No es justo.

5. Sexo: Por lo general, a los hombres no les gusta mucho hablar de sexo. Les encanta practicarlo, les encanta tener a su fiera en la cama. Pero hablarlo... A no ser que se trate de fantasías, poco les entusiasma. 

6. Tíos buenos: Ellos te comentan rápidamente "mira qué tía tan espectacular". Pero como tu te fijes en algún hombre, porque baila muy bien, porque te encanta como va vestido, porque esta como un queso... Eso ya no mola. Ah, pues mira, dónde las dan las toman... A ver si pensáis lo que hay que aguantar...

7. Su madre: Tengo que decir que no ha sido mi caso nunca, pero muchas mujeres me han comentado que la madre de su pareja es y ha de ser intocable. Ellas se quejan de que la madre lo hace todo mejor, la comida, el olor de la ropa, etc. Todo era mejor con la madre... Eso sí, no os convirtáis en madres que entonces la pareja se va a hundir inevitablemente...

Todo tiene una explicación, y aunque me queje de esto, entiendo que se debe a algún motivo... Habrá que buscar cuál es... pero lo encontraré... De momento lo que sí está comprobado científicamente es que las mujeres tienen la parte de la lingüística y la comunicación más activa en el cerebro. Es inevitable que nos guste comunicarnos más tiempo y en más cantidad. Pero ello no justifica que sean selectivos en los temas.

Seguro que alguien me sabe decir algún tema más que se me ha olvidado, ¿verdad?



sábado, 26 de marzo de 2011

UNA NIÑA TRAS LA PELOTA


El pasado fin de semana fui a ver un partido de fútbol de una liga infantil. Los niños tenían más o menos nueve años. 

¡Qué gracia tan delgaditos con esas piernas como alhambres! Me lo pasé genial. Esperaba ver uno de esos espectáculos divertidos en el que los padres se lían a insultar al árbitro (o entre ellos). Pero nada de nada, hubo un pequeño roce sin importancia... Otra vez será...

Pero también me encontré con una situación "incómoda". Estaba sentada en la grada, junto a otros visitantes y espectadores; madres, padres, abuelos, amigos, etc. Así que los comentarios eran constantes y sin conocerse demasiado comentaban las jugadas de los niños entre ellos. 

El tema es que en uno de los equipos había una niña. Sí, todo niños menos una niña. Y como no, la pobre ya creó tema en la grada. Parece mentira, que hoy en día se escuchen este tipo de comentarios: "Uy, pues no juega mal por ser niña." Y al cabo de un rato: "La niña lo hace bien, eh? Mira tú..." Y como estas, varias frases más... 

¿Y estos son los que están educando a las futuras generaciones? Queridas niñas, id olvidando vosotras también la palabra igualdad, porque tampoco la viviréis... Y aunque me pese, fue el género femenino propiamente las que más se extrañaron de ver a la niña allí. También algún hombre lo comentó, pero las mujeres eran las que más lo hablaban... No me entra en la cabecita... No solo eso, sinó que me repugna.

Luego verás a esas mismas mujeres ondeando una idea de igualdad con cualquier otro tema... Pero si son ellas mismas las que no son coherentes... Me parece patético. Es como un obrero de derechas o un multimillonario socialista... no encaja.

Yo tampoco soy de esas que defiende la igualdad en todo y en cualquier ámbito: creo que las mujeres y los hombres son diferentes (salta a la vista) y por ello hay cosas que se nos dan mejor a las mujeres y otras que se les dan mejor a los hombres. Admitámoslo, es así. Pero ello no quiere decir que una persona del otro género no sea igual de válida en un ámbito concreto. Lo que está claro es que el trato debe ser el mismo en cualquier ámbito.

Pero en este caso en concreto (que me voy de tema), si esa niña en lugar de llevar cola, hubiera llevado el pelo corto, nadie hubiera notado nada. Porque no tenía ningún signo de mujer todavía. Es patético que por llevar una cola ya la catalogaran de mala jugadora. 

En un momento en concreto la niña se paró a atarse la bamba porque el árbitro se lo ordenó. Y al volver a empezar la jugada, le dieron la pelota a ella (cosa mal hecha porque antes de parar el juego para que se atase las deportivas ella la había perdido). Y en ese momento un señor dijo: "Eso es discriminación positiva, porque es una niña le dan la pelota."

Hombre, pues tampoco. A lo mejor eres tu el que le ha dado un significado extra. A lo mejor si la misma situación hubiera pasado con un niño, hubieras dicho: "Como se nota que el árbitro es de su equipo". Y entonces sí, porque se notaba y porque antes de empezar el partido, el árbitro jugaba con esos niños y los conocía a todos por su nombre.

Como conclusión, quiero que quede claro que no frivolizo sobre este tema, al contrario, estoy diciendo que existe una desigualdad que no debería estar, porque las consecuencias a la larga pueden ser nefastas como vemos en nuestras sociedades.

martes, 22 de marzo de 2011

MI PRÍNCIPE NO ES DE DISNEY



Hoy quiero hacer una reflexión para que quede clara mi opinión acerca de los príncipes.

Yo, como habéis leído en muchas ocasiones, considero que tengo un príncipe a mi lado. No sé la idea mental que genera esta denominación en la gente. Espero que no estéis viendo a esos príncipes de Disney con esa dentadura gruesa y blanca, esa cinturilla de avispa y ese cuerpo hecho con cuadrados en todos lados. Pero mucho me temo que para una parte de la población sí es ese príncipe...

Pues bien, quiero que quede claro que mi príncipe es un príncipe del siglo XXI. Estamos hablando de una nueva estirpe de príncipes. El nuevo príncipe debe ser un hombre educado, comprensivo, alegre, listo, detallista, etc. Podríamos decir mil cosas, pero lo más importante, es que no estamos hablando de ese príncipe que cubre la necesidad de sentirse protegida y salvada de los malvados villanos del reino. Ese príncipe ha muerto.

Villanos hay igual, reinos podríamos decir que también, pero príncipes y princesas...  

Mi príncipe es un príncipe moderno. Con esa elegancia clásica pero una mente actual. Eso es un príncipe... Y no monta a caballo, monta en un deportivo. Me llega a mi un hombre oliendo a caballo y me muero... Mi príncipe no goza viéndome cantar a los pajaritos, goza cuándo bailamos y hacemos el loco juntos. Porque de la misma manera que el príncipe no debe desenfundar la espada contra los malos, yo tampoco debo jugar a ser la princesa que lo trata como una madre, como si fuera un incapaz con una serie de temas.

Es decir, el rol que Disney nos tiene acostumbrados no es nada bueno para las personas... Más bien diríamos sexista. Pero claro que mi príncipe me cuida, pero no como si fuera una inútil; me cuida cuando estoy enferma con una gripe horrorosa y estoy medio muerta en el sofá. Pero de la misma manera que lo hago yo con él. Me molestaría mucho verlo con actitudes protectoras al estilo Disney o parentales conmigo... Y lo sabe. Y claro que me dejo cuidar, tampoco soy una orgullosa que por narices no puedo pedir ayuda. Si me veo en apuros, lo llamo... 

En definitiva, quería que quedara claro, que un PRÍNCIPE hoy en día es otro tipo de príncipe, su objetivo de vida no es salvar a una princesa. Y no por ello se sienten vacíos. Luego pasa que hablas con las niñas y te das cuenta que están esperando un príncipe de los dibujos animados... y ello me traumatiza, sobretodo porque ellas quieren ser la princesa del cuento...

Tanto que me gustan las películas de dibujos... Pero cuánto daño puede hacer Disney...