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domingo, 7 de agosto de 2011

VUELVE EL CLÁSICO DEL VERANO CON UNA NUEVA MODA


¡Por fin! Los días del sol han llegado y he podido gozar de una playa como debe ser: repleta de arena que quema, con el agua a esa temperatura fantástica, una suave brisa y... las familias, parejas y amigos dejando que yo me inspire para relatar historias de lo más divertidas!

Y es que la playa, a parte de ponerse moreno, pasar un día fenomenal y otras muchas cosas, tiene la ventaja (o desventaja en ciertas ocasiones) de ser un balcón para observar a la especie humana en acción. Familias viviendo el drama de las vacaciones, machos y hembras haciendo el pavo real, niños maleducados... En fin, todo un abanico de posibilidades de existencias agradables, divertidas o amargadas para unos cuantos...

Siempre encuentras ese niño bonito (al que mataríás) que con su joviales y alegres passos te tira la arena cuando estas tumbada en tu toalla impecablemente colocada sin arrugas ni arena. Y sus padres, lejos de decirle un "no corras", pasan de el totalmente: "Ala niño, toma la pala, el cubo y ves a construir castillos".

Pero este año, me ha sorprendido una cosa que he observado en piscinas y en playas. Primero creí que se trataba de una moda local, pero por lo que he podido observar la nueva moda se ha extendido y es general: los niños (tirando a adolescentes) se bañan con calzoncillos debajo del bañador. 

La primera vez que lo vi me sorprendí mucho. Y como podía le dije al niño en cuestión: ¿Por qué llevas unos calzoncillos debajo del bañador? El niño dijo una explicación de lo mas aclaradora: "No se, mira... así no noto el agua tan fría". No lo entendí muy bien, pero cierto es que yo no tengo partes masculinas para saber lo que se siente o si hay tanta diferencia en mojarse con un tipo de tela encima o no. Pero creo que sinceramente no es esa la diferencia. 

Entonces,  ¿por qué lo hacen? No lo entiendo. Es una moda, pero ¿quién fue el primer pringado que puso de moda esta asquerosa y guarra costumbre? Es que tiene que ser incómodo: primero ponerse unos calzoncillos, luego el bañador y todo mojado y pegado al cuerpo... Es una de esas cosas que ya molesta de pensarlo... 

Sea como sea, eso es lo + cerdo del verano. Miren ustedes mismos cuando vuelvan a las piscinas o a las playas que esta costumbre esta cuajando entre el personal masculino joven. Y si alguien puede, que me cuente por qué lo hacen y a santo de qué. Seguro que uno los llevo por algún motivo médico y para no destapar el tema dijo que era una nueva moda. Y el resto de los burros que no tienen carácter y no piensan dijeron: "pues yo también"...


miércoles, 23 de febrero de 2011

REDES SOCIALES



Hoy en día casi todos tenemos un perfil en facebook o Twitter. Hay quién se ha convertido en un adicto y estoy segura que pronto habrá terapias dedicadas a ello. Seguro que en los consultorios de los psicólogos ya es un tema frecuente. Imaginaos: "Hola me llamo Juan, y llevo 5 meses sin entrar en Facebook".

Bromas a parte, es un tema que merece una reflexión, porque se han convertido en un sistema de comunicación dominante, y aparte de poder estar en contacto, tiene su punto peligroso. 

Pero en realidad qué es lo que hace que a la gente le guste publicar ahí su vida? No tiene demasiado sentido, y de hecho, creo que también existen unas normas y unos criterios para estar en la red. Pero de esto hablaremos en otro momento. Primero, hay que señalar que existen diversos tipos de usuarios:

1. El cotilla: No publica nada de su vida, parece que no está pero cada día se pasea por allí leyendo lo que otros publican. Es como el Hola, pero gratis. Gran ventaja, claro está, sin moverse de su casa tiene prensa rosa a diario gracias a los comentarios y fotos que publican los otros.

2. El intento de filósofo: Es aquel que cuenta lecciones de vida. Eslógans baratos, parecen gurús de espiritualidad con frases como El alma despierta escucha el corazón, y otros mensajes salidos de una secta. No se puede evitar, pero me resulta cansino. De ello deduces que: tienen problemas en su vida y buscan una afirmación de sus pensamientos. 

3. El que publica su vida: Nos enteramos incluso de cuándo ha ido a mear, sabemos cuando come, cuando se va a dormir y si se ha tomado leche con galletas. Es una necesidad extraña y poco cuerda la de hacer pública tu vida privada. Lo más fuerte es que incluso he visto peleas entre parejas y claro, a veces una de las partes se cabrea (con toda la razón). 

4. El de los 40 principales: Cada día nos deleita con una selección de músicas del youtube u otras fuentes. Casi nunca son canciones actuales, sino remembers de otras épocas o canciones con mensajes. Es un poco como el filósofo pero lo hace a través de la música.

5. El grupero: Es aquella persona que todo el día se está uniendo a grupos. Grupo de "amor mi hermana" o "quiero dormir 5 minutos más por favor". Creo que están en más de 1000 grupos. Algunos grupos tienen nombres muy graciosos, pero francamente, después qué?  Nada, se quedan ahí infiltrados en tu perfil personal. De hecho seguro que se puede sacar un perfil psicológico de algunos sólo con ver los grupos a los que está unido. A lo mejor responde a una necesidad de sentirse integrado, como un adolescente...

6. El visionario: Aquellos que emprenden cruzadas con mensajes y publicaciones interminables y constantes para apoyar una causa o una idea. Me parece muy bien, eso está claro, pero a veces deberían medir un poco la asiduidad de sus publicaciones porque al final no les haces ni caso. Sencillamente sigues leyendo otras cosas, ya sabes de qué va el tema.

7. Yo no tengo Facebook. Aunque no lo parezca también es un tipo, es el no-usuario. Ha decidido negarse a participar de esta nueva era digital. No entiendo muy bien el por qué de esta negación absoluta. Al menos pruébalo, y si no gusta pues fuera. Algunos me han contado que no quieren que todo el mundo sepa su vida, ni dónde están ni qué hacen. Parte de razón llevan. Pero uno puede decidir si publicar sus actividades o no.


No sé exactamente qué le vemos a esto de las redes sociales, pero a mi me gusta. Como todos he curioseado las fotos de antiguos amigos y de vez en cuando me distrae ver lo que pone la gente. Pero he de reconocer que hay gente con muy poco trabajo en esta vida o que en horario laboral están siempre con un ojo en Facebook, porque si no no lo puedo entender. 

Yo misma de vez en cuando escribo algo que estoy haciendo en el Facebook. Pero nunca cosas demasiado privadas. Luego pasa inevitablemente que te encuentras a alguien que te dice: "Oye he visto las fotos de tu viaje, que bien lo pasáis eh?" o "He visto la fiesta que hicisteis, la próxima vez avisa". Y yo pienso que es idiota porque no se le ha pasado por la cabeza que si no le he dicho nada es porque no quería que estuviera allí... Y tampoco quiero que todo el mundo sepa mis vivencias. ¡Para eso tengo mi blog! ; )

Y aunque os parezca muy fuerte lo que voy a decir, cuesta imaginar un mundo sin redes sociales: nada de Facebook, nada de Twitter, nada de Second Life, ni Messenger ni Myspace... Las llevamos hasta en el teléfono. Nos han acercado a muchos ídolos y han conectado a gente que habíamos perdido por el camino sin tener que ir al Diario de Patricia o al Quien sabe dónde.

¿Podríais vivir sin ellas? Siendo sincera, yo no...