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domingo, 10 de junio de 2012

PROBANDO A SER PELUQUERA


El otro día tuve una revelación: ¿por qué no hacerme yo solita, en mi casa, con calma las mechas? 

Tras días de deliberación, paseando con Mi Príncipe, pasamos por delante de una tienda que venden todo tipo de cosas de peluquería, entre otras, tintes. Entonces lo vi claro: debía hacerlo.

La dependienta, una señora muy amable, me relajó las dudas que tenía. Vamos, que cualquiera podía hacerlo en casa (no me lo creí mucho pero bueno...). Me enseñó el típico catálogo de pelos de colores. Yo dije: "quiero este color" y ella me respondió: "no, tu quieres este" que era el del lado.  Y yo volví a insistir: "no, yo quiero este". Y ella volvió a insistir que cogiera el otro. Así que le hice caso.

Compré los elementos necesarios y a casa. Hay que decir que es muy barato. Un par de semanas después, por la llamada de la jungla de mi cabeza, me decidí a hacerlo. Eso de jugar a las peluqueras es emocionante, como cuando éramos pequeñas, pero de verdad.

Bueno, en primer lugar, es difícil sujetar el pelo. No pensé en eso en la tienda.... Y claro con las gomitas por aquí y por allí, pues bueno... Se hizo lo que se pudo. En segundo lugar: No hay quien llegue sin dislocarse un brazo o parecer imbécil a la parte posterior de la cabeza. Necesitaría ser mucho más flexible para llegar allí... 

Y finalmente: el color. Yo cuando vi el color de la pasta, no lo reconocí de la peluquería, pero pensé: esa señora sabe más que tu, así que no desconfíes... Pero no paraba de recordar la "discusión" en el momento de escoger el color. Ella me dijo que lo dejara actuar medio hora y listos.

Bueno, finalmente, y como pude, pinte de rayas mi cabeza. No estaba mal, aparentemente parecía igual que en la pelu. ¡Qué orgullosa de misma! Y ahora la gozada: hacer lo que a uno le viene de gusto por casa con la cabezota así. Nada de estar en la peluquería mirando revistas absurdas, con el culo cuadrado de tanto estar sentada. Genial. 

Cuando pasó la media hora, hice como en la pelu: mire el color de uno de los mechones. El más reciente. Y decidí dejarlo un poco más. 

Me lavé la cabeza y... Horror: ahora tengo las raíces de las mechas naranjas. Sí, sí, naranjas... De hecho, no se si es por el tiempo de aplicación (que la señora dijo 30 minutos, yo lo dejé 40 y debe estar una hora) o porque no es el tono... No lo sé la verdad. Pero lejos de ponerme histérica (raro en mi, ya lo confieso y más en estos días), me lo tomé con calma. No sé por qué. 

He decidido que voy a volver a hacerlo. Sí. Así saldré de dudas de si es o no un problema de tiempo. Total ya tengo el color en la cabeza, ¿qué puedo perder? Si me sigue quedando fatal, me voy a la peluquería y ya sabré que esto no debo hacerlo nunca más. Y si me sale con éxito, pues una experiencia más.

Lo que sí que pienso hacer, es volver a la tienda de la señora amable y decirle que de media hora, nada de nada. Y que el color, era el que YO quería...

Ya os contaré...

miércoles, 8 de febrero de 2012

SIEMPRE DANDO EL DO, RE, MI.

Pasan cosas curiosas, al menos a mi. Como ya he dicho en alguna ocasión, soy una persona que siempre tiene frío. Por eso pedí esas súper orejeras para Reyes. Y la verdad es que me van de perlas con el frío que nos ha invadido estos días.

Puedo parecer exagerada con mis orejeras, mi bufanda peluda y mis guantes, pero os aseguro que yo voy de lo más cómoda. A parte, no sé si lo recordáis, pero al menos cuando yo era pequeña eso de tener orejeras era algo habitual. Y de hecho es más cómodo porque algunos gorros pican y te despeinan, mientras que con las orejeras, una lleva una diadema con calefactor. 


Pero mi cuerpo siempre necesita dar la nota por algún lado. Ahora tengo ataques de calor brutales. Sí, sí, es muy serio. Esta noche mismo me he despertado a las 2:38 con un calor como si de una noche de agosto se tratara. Todo fuera, no quería ningún contacto con mantas, nórdicos o sábanas. Y hace dos noches me pasó lo mismo.


¿Cómo puede ser que precisamente ahora que hace tanto frío me muera de calor? Sencillamente mi cuerpo ha decidido dar la nota. Y está practicando con el DO, RE, MI. Por otro lado, por las mañanas tengo un frío que me muero. Yo no entiendo nada... Porque a mi edad, no es la menopausia... Y si tengo un trastorno hormonal que me está provocando estos calores? ¿Alguien sabe de estos temas? Cuanto más pienso en ello más me preocupo. ¿Debería hacerme una analítica? Eso de cumplir años provoca cambios que una no se espera; y francamente: lo llevo fatal. 

Otra de las notas que está tocando mi cuerpo es el pelo. Ha decidido que ahora es un buen momento para crecer de manera exagerada. No lo entiendo. Antes cortarme el pelo era sacrilegio, porque sabía que tardaría en crecer horrores. Ahora parezco la muñeca aquella que le puedes cortar el pelo y si tiras del pelo le vuelve a salir... En este caso me gusta, porque puedo hacer cosas, pero mis horas en la peluquería se ven aumentadas y se me hace muy largo cada vez que voy. 

Ahora lo digo enserio: ¿Alguien tiene la menor idea de qué pueden significar estos cambios?

miércoles, 9 de febrero de 2011

ME ENCANTA TU PELO, PERO EN TU CABEZA


La mayoría de mujeres tenemos el pelo largo o media melena. Ello realza nuestra feminidad y realmente, a la mayoría de hombres les gusta un pelo femenino. Hay chicas y mujeres con un pelo precioso. Una maravilla bien cuidada y reluciente (ya no quiero entrar en los pelos feos. Más vale que se lo corten si no se cuida). Pero hay un fallo que cometen muchas mujeres. Tocarse el pelo continuamente.

Por muy sexy que resulte, no es bonito tocarse el pelo en público. Es asqueroso queridas amigas. Y aunque os parezca una tontería lo que estoy diciendo, muchos hombres me lo han comentado. Sí, hombres educados. 

Cuando subes a un coche, porque te tocas la melena? ¿No es tu coche? Pues deja esa melena quietecita. No tenemos ningún interés en que dejes una parte de tu ADN allí. Verdad que no gusta a nadie ir a un baño y encontrar pelos de la visita anterior? Pues por qué permites dejar pelo tirado en el coche de otra persona? Y aunque me respondas que no se verá, reconoce que es una guarrada. 

Ahora meteos en situación. Comida/cena romántica. Una primera o segunda cita. Bien vestida, maquilladita, vamos, perfecta. Y entre plato y plato va y coge su melenita y empieza a removerla y pasar los dedos entre ella, ponerla a un lado, hacer se una cola, etc. Muy bien querida amiga.. ¿Y si te ha caído un pelo? No es tan difícil... Nos cae pelo constantemente, a todos. Estamos en una mesa por favor. Así que de pronto esa princesa pasa a ser una cocinera que ha decidido añadir a la mesa un nuevo condimento: pelo de mujer. ¿Y si cae en el pan? ¿O en tu plato? ¡Qué asco! No me diréis que no es repugnante. 

En vuestra casa, tocaros el pelo que querías. En vuestro coche, lo mismo (aunque al final habrá un montón de pelo por ahí). En público quietas, quedaréis mejor.