viernes, 18 de marzo de 2011

ME HE QUEDADO HELADA...


Hoy he quedado con una amiga para tomar un café juntas. Hasta ahí todo normal. 

Pero como siempre, he llegado yo antes. Un camarero eficaz ha llegado a los dos segundo de sentarme y  me ha preguntado qué quería tomar. Y mientras esperaba, como no, me he puesto a mirar el Facebook por el iphone, noticias, etc.

He notado que detrás mío había tres amigas hablando. En ese momento yo sólo oía unas voces, pero entre el tipo de lenguaje y la expresión, eran jovencitas, supongo que unos 18 o 20 años. Hablaban de chicos, del fin de semana pasado que habían salido a la discoteca, de que si Javier está como un tren, etc.

De pronto una de las chicas les dice: "voy un momento al baño". Y cuando ya se ha ido, las otras dos empiezan a hablar:

- ¿Se lo vas a decir?
- No. Ni de coña... Se enfadaría mucho. Y no significó nada.
- Pues por no significar... Ya van tres veces... Tia, para ya o díselo...
- Es que no puedo decírselo porque no me hablará nunca más y no sé qué me pasa que nos atraemos... A parte, llevan ya casi un año... Pero me pone a mil con solo mirarlo...

Y empiezan a reír entre unos "como te pasas", "jajaja", "es que echamos unos polvos tía... jajaja". Yo deduzco: Una de las "amigas" de una pobre chica, se está tirando a su novio... ¡Será puta la tia! ¿¡Pero cómo se puede ser tan mala?! Me dieron unas ganas horrorosas de girarme y decirle: "Niña, eres un putón... Para tener amigas así, mejor te levantas y te vas. Y tu (la otra que lo sabe) ándate con cuidado que a lo mejor a tu novio también se lo pasa por la piedra."

Pero tuve un momento de clarividencia y pensé: ¿Y si la del baño también le pone los cuernos a su novio? Mira mejor no me meto, que no tengo nada que ver con todo esto y no debería ni haber escuchado... cotilla...

Pero sí puedo pensar... Y pienso que cómo se puede tener un amigo que te hace eso? Eso no es una amiga, eso no tiene ni nombre. Os diré que he conocido algún caso similar... No me han confesado nada a mí, me he enterado por los afectados a posteriori. Y la verdad es que es muy fuerte... No se puede ser así de malo en esta vida... 

Mira que hay tíos y tías en el mundo... Hay que escoger precisamente la pareja de tu amiga? Pues francamente, no... Y si te pone te aguantas. Y si os ponéis mutuamente, pues lo contáis al mundo y los otros afectados que vivan tranquilamente y vosotros a disfrutar de vuestro deseo (aunque seguro que entonces, por algún extraño motivo ya no habría deseo... Eso hay que meditarlo... ¿Somos idiotas los seres humanos? No, unos morbosos y unos caprichosos). Porque por desgracia, la mayoría no lo hace sólo una vez, lo hacen tres y cuatro veces... Y claro, al final siempre los pillan.

Al final ha llegado mi amiga, tarde... Y me la he mirado y le he dicho:

- No serás un putón escondido, no? - se me ha quedado mirándo con una cara de incomprensión -
- ¿Pero qué dices? Tu estás fatal... - y cuando se lo he contado me ha entendido la pobre.

¿Soy más clásica que el arroz con leche o tampoco lo veis bien? Por favor imaginaros qué escenas debe vivir la pobre chica sin saberlo...





miércoles, 16 de marzo de 2011

PERDONA, ¿A QUÉ HORA HEMOS QUEDADO?

Personalmente, creo que la puntualidad es muy importante y que muchas veces lo olvidamos (y  me incluuuuuyo..). El tema de la puntualidad es muy curioso, y por lo que se ve, cada uno tiene su visión.

En primer lugar, quiero dejar claro que estoy absolutamente de acuerdo en que hay que llegar a la hora a la que se ha quedado. Por eso no me gusta nada quedar vagamente: "Quedamos entre las 8:15 y las 8:30". No, una hora o la otra. Porque depende de dónde se quede, 15 minutos son una eternidad. 

He de reconocer, que me gustaría ser un poco más puntual de lo que soy. Me pasa muchas veces que llego 5 minutos tarde a los sitios. Aunque no siempre. Por ejemplo, siempre que quedamos para cenar con mis amigas (somos un grupito de cuatro que nos vemos de vez en cuando), soy la primera en llegar. Pero me pasa (y más últimamente) que me retraso 5 minutos a los sitios. Y no me gusta. 

Por otro lado, no soporto la gente que llega antes de lo que se ha quedado. Sobre todo si hemos quedado en mi casa. ¿Para que quedamos a una hora? ¿Para gastar tiempo y saliva? No, es porque uno hace un cálculo de su tiempo y determina un momento. Para mi, igual de mal está llegar 15 minutos antes que 15 minutos después... 

Pero lo que más me desespera son las personas que te llaman sin parar porque ellos ya han llegado (y tu no vas tarde respecto a la hora a la que has quedado). Es que no le veo el motivo... ¿Qué buscan? ¿Poner nervioso a los otros? Y lo que más jode fastidia es cuando te sueltan una frase con rintintín tipo "vamos tarde, eh?". No puedo evitar decir: "Yo no voy tarde, no habíamos quedado hasta X hora..." Es que no te das cuenta que estás pretendiendo que porque TU decidas cambiar lo acordado todos deberemos ir a tu ritmo... Pues eso no lo veo yo bien... Qué ansias por favor... Si llego antes me aguanto y espero.

Finalmente, ¿Quién no ha esperado a alguien alguna vez? Todos lo hemos hecho. Y es bastante pesadito... Ahora tenemos teléfonos con mil distracciones (Gracias Sr. Jobs, habemus iphone...), pero antes no la teníamos. Así que hay que procurar ser puntual. Yo voy a hacer un esfuerzo para mejorar esos 5 minutos... 

Vosotros seréis mis testigos, NO LLEGARÉ TARDE... Porque no me gusta ser una maleducada, y lo sería si llegara antes y lo soy si llego tarde...


martes, 15 de marzo de 2011

ARTES CIRCENSES


Durante los viajes, debes ir en muchas más ocasiones a baños públicos que cuando estás en tu ciudad natal. Es obvio, en tu ciudad puedes decidir esperarte un poco porque sabes que ya te diriges a tu casa, porque vuelves para comer en tu casa, etc. 

Pero de viaje hay que aprovechar cuando se hace un parón (en un restaurante, a tomar un café, etc) para ir al baño, porque sabes que luego volverás a andar hasta que las piernas y los pies queden sin sentido. 

Os diré que tengo muchas agujetas. Y no es de andar, y no me he vuelto loca ni hago un cambio de tema radical. Tengo agujetas de ir a los lavabos. Cuando entro en un baño público aguanto la respiración, poco a poco voy relajándome, pero el mal olor a ácido úrico (pipí) me vuelve a dejar sin respiración... Papeles por el suelo, gente que orina fuera de la taza, restos de los que no tiran de la cadena, y cosas peores que no pienso poner porque son realmente desagradables. 

Pues bien, entre esta jungla de mal olor, suciedad y repugnancia me veo envuelta cada vez que voy a un baño público. Y me cuesta mucho entender cómo pueden ensuciarlo tanto... A parte está la pulcritud y la limpieza que realice el local, que algunos parece que pasan de ese pequeño cuarto...

Con los años he desarrollado una capacidad para las acrobacias que es un espectáculo: las artes circenses son una necesidad que hay que desarrollar poco a poco. Si alguien me viera, dentro de un baño miccionando, pensarían que soy una artista del Cirque du Soleil. Debo realizar posturas de lo más curiosas y siempre sin tocar nada de lo que esta a mi alrededor...

Imaginaos la situación: postura de cuclillas, sin tocar las paredes, ni la taza, con el abrigo, con el bolso sujetado por mis dientes, preparada con mi cleanex (no cogeré papel del baño, a ver si se ha caído al suelo...); a veces aguantando la puerta con un pie porque no funciona el cerrojo... Vamos, que el Twister, el juego aquel de los topos de colores, es cosa de niños comparado con ir al baño. Total, que al final las piernas no aguantan y empiezas a temblar... Así no hay quien se concentre...

Creo que de niñas, a todas nos han enseñado que nunca debemos tocar la taza ni apoyarnos en ella. Nuestras mamás limpiaban el retrete con papel y luego o bien nos cogían a peso para poder hacer el pipí o bien nos hacían una super protección a base de tiras de papel. Con los años, o bien hacemos exactamente lo mismo o desarrollamos técnicas circenses para no coger quien sabe qué infección...

Pero el problema básico es lo guarras que llegan a ser algunas mujeres o chicas. ¿Cómo se puede dejar un baño en ese estado? No es tan complicado e realidad... Me compadezco del que lo limpia y a veces  me avergüenzo del género femenino por ser tan sucio... Así que mientras no cambie esto, todas deberíamos hacer unos pequeños cursos de equilibrismo para poder ir al baño sin que ello parezca un espectáculo de circo.

Pero alguien muy astuto, ha encontrado una solución y un negocio a este problema: se llama p-mate o Go Girl. Todo un invento. Como veis en la foto, este sencillo aparato permite a las mujeres ir al baño de pie. No lo he probado, pero debe ser divertido (y con menos riesgos de coger cualquier infección) eso de sentirse un hombre...

¿Alguien lo ha probado? ¿Funciona bien? Ya me contaréis...








HOME SWEET HOME!


Queridos amigos, el viaje del que os hablaba hace unos días ha sido el motivo de mi ausencia estos días. Pero ya he vuelto con mil cosas que contaros...

Me hubiera gustado poder escribir algún post desde ahí, de hecho los escribí, pero el tema de la conexión a internet era un poco más que patética en todos lados... Parece mentira que aún estemos así... Tanta tecnología y tantos problemas para conectarnos en el extranjero...

Como os podéis imaginar, he ido de shopping, he andado un montón (suerte de las fabulosas UGG que me mantienen los pies bien calentitos y cómodos), he comido de maravillas y he vivido varias experiencias de lo más curiosas.

Aún así, creo que es normal: cuando uno viaja al extranjero no deja de sorprenderse de costumbres que nos son desconocidas, de cómo viste la gente, etc. Es la gracia y la maravilla de viajar.

Como podéis imaginaos, hice una maleta perfecta. Todo bien puesto y con un pequeño espacio reservado para lo que comprara una vez allí (nunca se puede olvidar este pequeño espacio). Y tengo que decir, que el espacio reservado fue ocupado... ¡Qué zapatos! Estoy esperando tener LA OCASIÓN para lucirlos...

La verdad es que hoy estoy bastante cansada, pero prometo colgar mañana mismo a primerísima hora una de las historias.

¡Gracias por vuestras visitas en mi ausencia!

jueves, 10 de marzo de 2011

DÍA FATAL


8:30 am: ¡Arrrrgg! Me he dormido! Esto no puede ser... Ahora mi café se verá reducido a diez minutitos... Empezamos mal. Bueno, hay que tranquilizarse... La ropa ya está escogida y preparada del día anterior, sólo debo ducharme, arreglarme el pelo y me tomo mi café... Tengo que poner gasolina, pero creo que llego sin problemas. Ya lo haré.

10:00 am: Sigo en el coche por lo tanto, estoy llegando tarde a la reunión. Hoy, alguien ha decidido que voy a ir con prisas. El coche que tengo delante no sabe que puede circular a más de 30 por la ciudad... ¿Regalan los carnets o qué? Luego un taxi se pone por una calle y cuando ha avanzado unos 5 metros decide hacer marcha atrás... Detrás suyo hay un coche y luego yo, que nos quedamos en medio de un cruce sin poder hacer marcha atrás. Los coche que quieren cruzar pitan, y encima el taxista insiste, erre que erre, que quiere dar marcha atrás. ¡Incluso se enfada! Increíble... Me estoy poniendo histérica. Al final desiste... no hay otra salida...

10:15 am: Llego al párking, pero justo en la entrada han decidido que es un buen momento para abrir la tapa de la alcantarilla parando el tráfico. Calle de un solo carril y con coches detrás: ya no puedo salir de esta ratonera... El párpado del ojo izquierdo empieza a temblar...

11:30 am: Todavía en la primera reunión y llegando tarde a la segunda... Mal, vamos muy mal... El tío se enrolla con tonterías. Lo mandaría a la mierda paseo... Resiste, tranquilidad. Respiro hondo...

12:00 am: Llego a la otra reunión. Una hora para nada. Malas noticias. Me desespero... Quiero llorar. Y hace un frío horroroso. Encima hoy no puedo comer con mi Príncipe. Comeré solita... Que desesperación... A las 16 tengo otra reunión. Me voy para casa... Debo poner gasolina, pero ahora estoy triste. Quiero chocolate.

14:30 pm: Me siento con la comida. Justo cuando estoy sentada a punto de pegar el primer bocado suena el teléfono. ¿¿¡Porque la gente llama en horarios no correctos!?? Miro quién es; no es urgente. No lo cojo. Sigo comiendo. Me tumbo en el sofá. Mejor me calmo un poquito... Luego buscaré unos papeles y haré un guión para la reunión de las 16...

15:40 pm: ¡Me he dormido en el sofá! Dios que día... Corre otra vez. No me da tiempo a preparar ningún guión de nada. ¡Los papeles! Los encuentro en un momento. Me voy. Tengo que parar por el camino porque debo ir a una farmacia... Gasolina, también debería poner gasolina...

16:10 pm: Empieza la reunión. Suerte que ellos han llegado tarde... No he puesto la gasolina (no me daba tiempo), pero sí he ido a la farmacia. La reunión se interrumpe porque vienen unos diseñadores gráficos a enseñarnos una  propuesta que han tardado dos semanas en presentar... Sólo uno sabia que teníamos que verlos... ¿Podrían comunicarlo, no? ¡Tengo que estar a las 17:30 en otro sitio! Los diseñadores son malos, no gustan las propuestas y una vez más, hay que explicar lo que queremos. Encima nos cuenta no sé que de su hijo... Perdemos el tiempo... 

17:00 pm: Aun están aquí... Me excuso y llamó: "Perdona pero llegaré un poco más tarde" Ningún problema. Todo controlado. Seguimos la reunión sin los diseñadores. 

18:30 pm: Acaba la reunión. Corre otra vez hacia el otro sitio. Me está esperando el pobre hombre. resulta que no me acuerdo cómo se llama... Creo que era un nombre divertido... Julio Bombilla... Sí, era eso. Me abre la puerta y le digo: "Hola Sr. Bombilla" y me responde: "Es Bombillo, Julio Bombillo"... Que metedura de pata... Hago una sonrisa estúpida y pido perdón... No pasa nada, el hombre no se enfada. Supongo que le ha pasado muchas veces... Es que llamarte así es una putada mala suerte...

19:36 pm: Me largo, cojo dos tonterías y me dirijo a encontrarme con mi Príncipe. Que ganas tengo... El portero me para y me cuenta su vida: lo que ha hecho el fin de semana, que si le duele la espalda, etc. Sólo pienso en largarme. Voy asintiendo: "claro, claro, que bien..., me alegro... sí, sí...". Finalmente me voy... Hay mucho tráfico... 

20:02 pm: Sigue habiendo mucho tráfico... Pongo mi música relajante. De pronto se enciende una lucecita: falta gasolina... No me lo puedo creer... Queda muy poca autonomía... ¿Llegaré? ¡Qué sufrimiento de día por favor! Llego a la gasolinera. Pongo la gasolina y a correr... No, a correr no, no se puede ir a más de 110, nueva ley... ¡Qué asco de medidas! Qué tontería... 

21:00 pm: Por fin he llegado. Me pongo cómoda (pero bien conjuntada) y me tomo una copita de vino blanco mientras cocinamos con mi príncipe... Ay qué bien me siento con él... Es a partir de este momento cuando empiezo a gozar el día...

miércoles, 9 de marzo de 2011

APÁRTATE UN POQUITO... ¿Y POR QUÉ TOCAS?

La semana pasada nos encontramos por la calle con unos amigos que hacía tiempo que no veíamos. Tuvimos una alegría, nos saludamos, nos preguntamos qué tal la vida, dijimos aquello de "tenemos que ir a cenar algún día" y esas cosas. El caso es que él, tiene una manía que me pone de los nervios: cuando te habla se acerca mucho a tu cara.

Es una actitud que me pone muy nerviosa. Hay una serie de personas que cuando te hablan se te acercan como si te fueran a morder. Y te van hablando, y hablando. Supongo que no se dan cuenta. Pero el hombre me iba hablando y yo iba retrocediendo poco a poco. Así como quién no quiere la cosa hacia un pasito atrás. Luego cambié de postura buscando algo en el bolso, etc. Cualquier excusa porque me pongo nerviosa con su proximidad. 

Es que no lo puedo evitar. Se ponen a dos dedos de tu cara y siguen hablando. Y tu, en lugar de atender a la conversación, estás más pendiente de alejarte. Y claro, me estresan... Tampoco hay una distancia exacta a la que uno deba estar, pero ese complejo de perro yo no lo soporto. Es como si necesitaran acercar los hocicos para oler...

Os lo tomaréis a cachondeo, pero incluso un día, con una de de estas persona que te hablan a dos dedos me pasó un accidente. Yo iba retrocediendo poco a poco, y él venga a acercarse. Evidentemente, cuando llevas 10 minutos hablando, la posición inicial queda un poco lejos. No tuve en cuenta lo que había atrás: había una escalón. Y cómo si de un precipicio se tratara me caí. A parte de hacer el ridículo en medio de la calle, encima tienes que excusarte como si fueras una torpe cuando en realidad lo que pasa es que por su culpa me he visto obligada a caerme... Ahora antes de moverme miro a mi alrededor, porque podría pasar algo peor que caerme de un escalón...

Luego está el tocón. Aquella persona que te va tocando cuando hablas. ¡Uf! Qué pesadez... Una mano en el hombro, luego en el brazo, un golpecito... Vale, ya lo sé, buscan complicidad en sus frases o en su discurso. Oye, ¿no pueden buscar esa complicidad con una palabra? Tanto golpecito (que acostumbra a ser en el mismo sitio) al final acabas con un moretón o con la zona enrojecida. 

Los tengo fichados y cuando vamos a una cena o una comida procuro no sentarme al lado. Al final tendré que coger un escudo a ver si lo entienden. O podría fabricar un sistema para que tenga una pequeña descarga cuando te toca. Así al final no te tocan porque saben que se electrocutan... 

Pero hablando en serio, no sé cómo hacer para que no se acerquen a dos centímetros de mi cara o para que  no me den golpecitos. No he encontrado la solución... ¿Alguien me puede dar un remedio por favor?

lunes, 7 de marzo de 2011

Sin complejos

Sé que me han introducido en el blog de esta chica de buen gusto y mejor saber estar, y me gusta poder colaborar con ella. Son muchos los puntos que me gustará apuntillar de manera un poco mas ácida de lo que nos tiene acostumbrados la Pija.

Ya os ha comunicado que me gustan los coches....pero los COCHES, no los pequeños engendros motorizados, que con suerte, en unos días se parecen en algo a cuando salieron de fábrica. Odio el tunning, odio las transformaciones que les hacen a los coches, odio los materiales con los que se construyen y odio el ambiente que le rodea.


El coche, en si, es una maquina perfecta, bonita y bien diseñada... no necesita ni de una pegatina, ni de un alerón "paque se aguante que lo flipas" ni de una cola de a saber qué pobre animal colgando del retrovisor. No necesita tampoco esos altavoces de alta potencia (ilegales), ni de las luces en los bajos   normalmente de color azulado (ilegales), ni de parachoques exagerados,  fabricados con materiales que se astillan, dañando más al sufrido peatón en caso de colisión (ilegales también), ni de tapizados de colores, ni de gadgets (ilegales) ni de... la lista es larga... de hecho, no necesitamos nada de eso.

Para gustos, colores dicen y ahí no me meteré... mucho... En lo que sí me meteré, es en la antihigiénica costumbre de conducir sin camiseta. De entrada diré que quien lo hace muestra sin ningún complejo, que es una persona poco limpia.... ¿No es necesario ducharse varias veces? ¿No lavamos la ropa cada día? ¿No se ensucia la ropa por el contacto de nuestra piel? Entonces amigo mío... Cuéntame por qué haces sentar a la gente en tu tapicería sudada, mugrienta, manchada y sin lavar de tu coche... ¿O es que cada día pones el asiento dentro de la lavadora como haces con tu camiseta del chiringuito Pepeluí?

Normalmente, esta conducta va asociada a un individuo, que podríamos generalizar, corresponde a este parámetro:


- Joven, sin muchos estudios, ni saber estar.

- Pelo normalmente muy corto, con un rasgo genético común: tener la mirada como extraña y dispersa.

- Discapacidades comunicativas, fonética errónea, construcción de frases inconexas...

- Lenguaje verbal autoritario: soy el mejor, el que más mola, el rey del polígono industrial.

- Manifiesta constantemente que es lo que hacen los demás conductores mal y cómo deberían conducir y comportarse (evidentemente, su percepción es errónea en todas sus apreciaciones, no distingue la derecha de la izquierda, desconoce las leyes de tráfico y las hace a su medida. El mundo debe adaptarse a él... y si él, el rey, decide que es hora de ir a 120 por una calle, no entiende cómo a ti se te ocurre ir  a 20 km/h si el semáforo todavía está a 5 metros...).

- Sordera severa. Esto justificaría la música a niveles demenciales que suelen llevar, lo que les incapacita de poder escuchar ambulancias u otras señales de emergencia cercanas. Según unos estudios recientes, este factor, podría ser una consecuencia al hecho de tener por primera un equipo de sonido y necesitan presumir de ello y darlo a conocer al mundo. Estoy convencido de que el día que alguien les diga que la tierra es redonda, correran a presumir de sus nuevos conocimientos ante su comparsa de fiestas.

- Fuertes tics, que les hacen mover la cabeza de manera oscilante.

La lista sería larga, pero creo que todos nos hacemos una idea de cómo es y cómo se comporta este tipo de  individuo... y en lo desagradable que es su conducta.

Así que chicas del mundo: atentas, jamás os acerquéis a un chico que conduzca de esta guisa, ya que en su vida personal será la misma persona sucia y poco delicada que conduce ese coche.


Un saludo a todos,


Casanova

SORPRESA


Hombre. En sus 40 años. No haré ningún tipo de descripción física sobre él.

Educado, con conocimiento de formas y protocolos casi ya olvidados. Gran locutor y orador. Carisma, con encanto cuando lo quiere mostrar. Como no, amante de los coches y del buen vino. Sin manías y con sensibilidad. Le llamaremos Casanova.

¿Os gusta  la descripción? Pues lo que estoy haciendo es presentando a nuestro nuevo colaborador. Va a entrar en el Blog este hombre para dar su versión masculina de ciertos temas y estoy segura, en alguna ocasión para tirar por el suelo alguna de mis opiniones (ya me gusta). Contaremos con su colaboración una vez al mes. Espero que cuando leáis a Casanova dejéis vuestros comentarios para poder dar un poco de vida a nivel de interacciones a nuestro colaborador.

Quiero que quede claro que yo no voy a leer los posts anteriormente a que los publique, también va a ser una sorpresa para mi. No me gusta la censura y estaré encantada de tener opiniones nuevas flotando por aquí.

Bienvenido Casanova, espero que te sientas en tu casa y nos deleites con toda esa cultura que sé que tienes dentro.