Mostrando entradas con la etiqueta gimnasio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta gimnasio. Mostrar todas las entradas

lunes, 7 de enero de 2013

ESTRÉS POST FIESTAS

Hoy puede ser un día fatal. 

En primer lugar, muchos han empezado a trabajar. Los niños no, todavía tienen un día para utilizar sus nuevos juguetes. En realidad me parece  muy cruel. Deberían darles dos días o más para poder disfrutar de sus nuevos regalos. 

Pero los adultos, hoy vuelven a sus trabajos. Y algunos valientes, después de no haberse cortado ni un pelo de disfrutar estas fiestas comiendo turrones, polvorones y bebiendo sin control hoy pasaran por la báscula. DESASTRE TOTAL.

Los excesos tienen consecuencias. Un adorable flotador aparece de la nada a incrustarse en nuestro cuerpo sin remedio. Casi mi muero del susto cuando he visto que mi báscula indicaba que me he engordado... 4 kilos! 

Esto es un drama de los gordos. Ahora me va a costar sudor y sufrimiento deshacerme de ellos... Con lo poco que me ha costado ganarlos... Primero he bajado de la báscula y he vuelto a subir. He pensado que las básculas digitales también se equivocan. Pero no señores, no se ha equivocado. Porque por segunda vez, ha marcado exactamente el mismo peso. Qué cosa más cruel... Odio mi báscula.

Y con este nuevo drama, llega la consecuencia para muchos: AÑO NUEVO, PROPÓSITO NUEVO. Seguramente muchos hoy se apuntaran a un gimnasio para rebajar esos quilos. Y algunos, que todavía notan el empacho, realmente se creen que van a ser fieles a este propósito. No hay que engañarse, la mitad habrá desistido en un mes, otros cuantos decidirán dejar el gimnasio entre les tres y los seis meses y sólo unos pocos, llegaran a crear un hábito saludable.

Mientras los gimnasios se friegan las manos pensando en que este es un buen mes para ellos. Seamos realista, hay que hacer un verdadero esfuerzo y decidir si uno va a hacer el ridículo una vez más o esta vez va en serio. No está el tema para ir desaprovechando dinero cada primero de mes. 

Mientras se lo piensan yo les recomiendo que se vayan a andar (que siemrpre resulta saludable), dando un paseo por las rebajas. Omitiendo a los locos que hoy esperan en las puertas a que habrán y entran como una estampida de elefantes a los centros comerciales, es una buena idea. Se pueden probar alguan prenda en su talla habitual y si observan que les queda ajustado eso les puede dar fuerzas para empezar a tener control y recuperar la talla.

Sólo me queda decir ánimos a todos los que como yo, hoy quieren empezar a perder esos quilitos de más que se han incrustado en nuestro cuerpo. 

YES WE CAN.

miércoles, 12 de septiembre de 2012

CREAR UN HÁBITO: IR AL GIMNASIO

Así de positiva pongo el título de este post. Porque me voy a felicitar a mi misma: he ido al gimnasio.

Sí, y no una vez, no sólo a tomar un café, no a pasearme por ahí. A hacer deporte. Estoy muy orgullosa de mi misma. Hay que reconocer que me siento muy bien... Y que no pienso dejar de ir. Para crear un hábito debemos repetir esa acción varias veces. No sé exactamente cuánto... Pero estoy segura que voy de camino.

El primer día fue un poco duro, pero muy divertido. Miré las clases que hacen y decidí probar un par de ellas. Así que me plante vestida para matar con mis pantalones corsario y una camiseta de tirantes dispuesta a sudar. 

DÍA 1: A BAILAR

Pues sí, clase de baile (dance fitness). Pero no baile de no sudar. Me gustó la descripción de esta clase porque vi que sería una de esas clases que no pararía ni un segundo. 

Fui el primer día. Pero la gente ya conocía a la profe, así que me hice a la idea de parecer un pato en medio de cisnes... Todas sabrían los pasos y yo no sabría nada de nada. Bueno, da igual. Valor y al toro. Por suerte no éramos muchas. 

Y lo que suponía pasó: la profe no vacila ni un momento. A gritos y con la música a tope dale que te pego, a moverse sin parar. Ritmo en las caderas y explotando de vez en cuando nuestro lado sexy. La verdad, me moría de vergüenza... Eso que una de las paredes sea de cristal me toca mucho las narices. De vez en cuando la gente se para a mirar. Mirones... Bueno, para consolarme, me queda pensar que les gustaría entrar a  hacer la clase pero que no han reunido el valor suficiente. 

Lo que debo destacar es que había allí un par de mujeres de 50 años que se movían espectacularmente. Y cuando a mi los músculos me quemaban del esfuerzo, ellas seguían allí, dándolo todo... Un ejemplo a seguir. Eso quiero yo. 

Por surte no tropecé ni una vez. Eso es un logro muy importante en mi, créanme. Me lo pasé muy bien. Pienso volver todos los días del año. 

Acabé la clase como si me hubieran tirado un cubo de agua encima, pero por mi asombro, sin unas agujetas espectaculares al día siguiente. 

DÍA 2: FRUSTRACIÓN.

Dentro de la semana fatal, me pasó lo siguiente. Fui dispuesta a probar una clase de relajación. Pero al ver que sólo eran dos personas y que más o menos entre su edad y la mía como mínimo nos separaban 20 años, decidí no entrar... Así que dije, pues nada, a nadar. Vuelvo al vestidor. La señora que está allí debe pensar que soy un poco despistada. Llego y me pongo de deporte y luego a los 10 minutos vuelvo a entrar y me pongo el bañador...

Me pongo el bañador y me dirijo a la piscina. Eso de cruzar el gimnasio con bañador y toalla no me gusta nada. Sin dudar ni una momento, me pongo el gorro, voy a la ducha y al agua patos. Qué fría... Bueno, no hay dolor. Vamos a nadar. A mi lado izquierdo una chica que no ha parado des de que he llegado... A mi derecha un señor que tampoco para. Qué puestos están todos... Eso de ser visiblemente la principiante siempre es un poco agotador.

Me pongo mis super gafas y a nadar. 1, 2, 3, 4 piscinas. Tengo que parar. Me ahogo... Me muero. Control del entorno. ¡Todavía no han parado! Qué fuerte... Bueno va, seguimos: 1, 2,... Y llegó el drama. Se me rompen las gafas... ¿Eso es un complot para parecer más tonta todavía? Examino las gafas. Imposible de arreglar. Bueno... Lo probaré sin ellas. Imposible. No puedo abrir los ojos y seguro que no voy recta... Acabar chocando con uno de los profesionales de mi lado izquierdo o derecho ya sería el súmmum. Bueno, paro. No puedo hacer más... 

Intento salir de ahí sin que nadie note mi presencia... Y cuando estoy fuera me fijo en una clase que están dando con música, steps, cuerdas, etc. ¡Yo quiero eso! Van a tope pero me gusta. Pienso ir a la próxima, porque cambiarme por tercera vez ya es demasiado...

De momento abandono. Pero volveré...